Teorías recientes sobre Evolucionismo.

5 11 2008

Algunos estudiosos de la evolución opinan que el darwinismo no es capaz, al menos por sí solo, de explicar la evolución. Piensan que la selección natural no es suficiente para explicar la actual biodiversidad.

El equilibrio puntuado.

Esta teoría se basa en que en la historia de la Tierra hay grandes períodos en los que las especies, aparentemente, no sufren modificaciones y, en cambio, en otros períodos de corta duración, se producen muchas especies nuevas a partir de las existentes.

Con la teoría del equilibrio puntuado, Stephen Jay Gould y Niels Eldredge, en 1972, cuestionaron la teoría neodarwinista, que defiende una evolución gradual y continua en el tiempo, y desarrollaron una teoría basada en las lagunas o saltos del registro fósil. Afirmaron que la ausencia de pasos intermedios en el registro fósil no se debe a que sea incompleto, sino a que, a veces, la evolución avanza rápidamente. Para ellos, la evolución se produce «a saltos».

Según esta teoría, hay grandes períodos en los que las especies están en equilibrio y no sufren modificaciones, denominados períodos de estasis. En momentos determinados, se producen muchas especies nuevas a partir de las existentes; aparece competencia entre ellas y solo algunas sobreviven. Es decir, la unidad de selección natural sería la especie, no el individuo.

No explican por qué ocurre esto; simplemente tratan de explicar lo que se observa en el registro fósil.

Gould y Eldredge no cuestionan la evolución. Lo que ponen en duda es que sea, como propuso Darwin, lenta, gradual y continua; cuestionan, en resumen, el ritmo de la evolución.

desarrollo la teoria.

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La teoría neutralista

La teoría del neutralismo dice que la mayoría de las mutaciones que sufre el ADN son neutras frente a la selección natural se mantienen o desaparecen aleatoriamente.

Esta teoría fue publicada por Motoo Kimura en 1968. Proponía que las mutaciones no son ni favorables ni perjudiciales; simplemente producen proteínas similares a las originales con funciones prácticamente idénticas.

Según esta hipótesis, no es la selección natural, sino el puro azar, el que hace que varíen las poblaciones. El que una determinada mutación se mantenga de generación en generación o desaparezca, es aleatorio.

El gen egoísta.

Según esta teoría, propuesta por Richard Dawkins en 1976, los genes son las unidades evolutivas, los que sufren la selección natural. Los cuerpos de los seres vivos actúan como «máquinas» que los transmiten mediante su reproducción. De algún modo, los seres vivos serían, simplemente, el mecanismo que emplean los genes para perpetuarse a través del tiempo.

La teoría de Dawkins se basa en la genética molecular y en el comportamiento de los animales. Propone que la unidad de selección natural es el gen, que permanece durante varias generaciones a través de un gran número de cuerpos sucesivos. Los cuerpos de los seres vivos son contenedores de genes, construidos por los genes mismos. El fin de estos genes es asegurarse su propia existencia y ser transportados de generación en generación.

En esencia, según esta teoría, se mantienen aquellos genes que consiguen perdurar en los seres vivos transmitiéndose al mayor número posible de descendientes.

Esta hipótesis ha sido muy polémica, en parte porque se ha propuesto de un modo que trata de ser llamativo y polémico. En realidad, no se debe interpretar que los genes tengan voluntad propia, ni que intenten perpetuarse a toda costa. Lo que ocurre es que, por la naturaleza y las propiedades de la molécula de ADN, los seres vivos se comportan como si su principal objetivo fuera perpetuar sus genes. Por ejemplo, en muchos casos, las plantas y los animales mueren poco después de reproducirse, en cuanto han transmitido copias de su ADN.